Los filibusteros se apoderan de Nicaragua

Pocos pueblos han sufrido el azote de la guerra civil con el rigor que el de Nicaragua. Terrible antagonismo, que data de muchos años atrás, entre, sus dos principales centros de población, y otras causas lamentables, han marcado allí, profundamente, la huella funesta de las disensiones intestinas.

En las dificultades que siguieron en Centro América a la proclamación de la Independencia, León se declaró separado de Guatemala, mientras que Granada y otros pueblos permanecieron unidos a la antigua Metrópoli (1).

En noviembre de 1824 se decretó la Constitución de la República Federal de las Provincias Unidas del Centro de América, y ya en abril había estallado en Nicaragua, estimulada por aquel antagonismo, la sangrienta lucha local, generalmente llamada del año veinticuatro (2), que terminó en enero de 1825, después de siete meses de la más espantosa anarquía (3).

Reagravadas así las divisiones, esa rivalidad había de producir sus resultados y muy pronto nuevos conflictos conmovieron el país.

En 1826 estalló la guerra civil con mayor lujo de barbarie y crueldad que la anterior (4). Apenas pasada esa lucha, en 1833, el incendio estalló de nuevo, terrible y amenazador, por todas partes (5). El tiempo pasaba y Nicaragua siguió afligida con frecuencia por las dolorosas contiendas que vinieron preparando el estado de cosas que allí existía en 1854.

En aquel año, el partido conservador legitimista o granadino (6), presidido por don Fruto Chamorro, y el partido leonés, llamado democrático, con don Francisco Castellón a la cabeza, se disputaban la supremacía, haciéndose cruda guerra.

Ninguno de esos partidos tenía poder para triunfar, y se aniquilaban los hombres, quedando en pie las facciones (7).

Castellón autorizó entonces un contrato para traer colonos, el cual tenía por fin hacer venir combatientes que dominaran al partido de Chamorro (8). Este contrato de colonización trajo a nuestro suelo a William Walker (9), jefe de los filibusteros, quien desembarcó en Realejo con un número de ellos, en unió de 1855, y nombrado coronel por Castellón, después de una corta cam¬paña en Rivas, con mal éxito al principio, y buenos resultados después, tomó a Granada por sorpresa, a mediados de octubre del mismo año.

Don Fruto Chamorro enfermo a consecuencia de una herida, depositó el mando en don José María Estrada, quien, a la muerte de Chamorro, ocurrida en marzo de 1855, fue electo por la Legislatura de su partido. Don Francisco Castellón también había dejado de existir en setiembre de aquel año, habiéndole sucedido don Mariano Escoto.

La situación presentaba nuevo aspecto y la paz, que tantas veces había sido propuesta sin efecto, fue firmada en Granada el 23 de octubre de 1855, por Walker, al servicio del partido democrático y por el General don Ponciano Corral, jefe militar del partido legitimista, autorizado por el Presidente Estrada.

En virtud de ese convenio, don Patricio Rivas fue nombrado Presidente de Nicaragua, y su Gobierno se inauguró el 30 de octubre.

Al desaparecer, en consecuencia, el de Escoto en León, este jefe felicitó a Rivas por medio de una comisión, de cuyo seno el General don Máximo Jerez fue nombrado Ministro de Relaciones, y otros miembros de ella obtuvieron puestos importantes en el nuevo Gobierno.

Walker quedaba al frente del ejército e imponía su voluntad absoluta en todos los actos del Gobierno. Concentradas sus tropas en Granada y reforzadas con los arribos de nuevos filibusteros que llegaban con pretexto del tránsito establecido para California, se hacía más fuerte cada día.

En honor a Castellón y Jerez se ha sostenido que estos dos notables personajes nicaragüenses no sospecharon nunca las tendencias esclavistas de Walker, pero las miras de este atrevido jefe filibustero no eran un misterio para los que conocían su historia y estaban al corriente del apoyo que se les brindaba en los Estados Unidos por los interesados en convertir a Centro América en campo propicio para llevar la .esclavitud a su territorio.

William Walker

William Walker

(1) Alejandro Marure, guatemalteco, Bosquejo histórico de las revoluciones de Centro América, Tomo I, folio 31.
(2) José D. Gámez, nicaragüense, Historia de Nicaragua, folio 359.
(3) Marure, citado, Tomo I, folio 107.
(4) Gámez, citado, folio 389.
(5) Gámez, citado, folio 427.
(6) Gámez, citado, folio 472.
(7) Lorenzo Montúfar, Reseña Histórica de Centro América, Tomo VI.
(8) Lorenzo Montúfar, Reseña Histórica de Centro América, Tomo VI.
(9) Lorenzo Montúfar, Reseña Histórica de Centro América, Tomo VI.


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