Casa Las Acacias
Carlos Revilla Maroto
En el centro de San José, cerca del Parque Morazán, junto a la edificación conocida como la «Casa Lindo» o «Key Largo», se encuentra otra joya patrimonial conocida como «Casa Las Acacias». La propiedad está ubicada en el costado sureste del parque, justo en el punto donde concluye la Avenida 3 por el este (interrumpida por el parque), en la sección conocida como el Paseo de Las Damas.Aproveché la época en que funcionaba un restaurante en la casa para visitarla, y debo decir que me llevé una grata sorpresa. Por dentro es preciosa; se nota que la cuidaban con esmero y que la valoraban. En la entrada posterior, sobre la Avenida 1ª, hay un texto que reseña su historia. La fachada principal, que da al Parque Morazán, permanece cerrada. Al momento de preparar esta crónica, en julio de 2026, la casa se encuentra cerrada; tengo entendido que fue rematada y que sus antiguos propietarios la perdieron.
Conozcamos un poco de su historia (basándome en el texto informativo del inmueble):
La historia de esta edificación, construida originalmente como casa de habitación, se remonta al año 1889, cuando don Julio Piza Díaz le compró una propiedad a su vecina Elvira Silva y Serrano y otra a su hermano Benjamín Emilio Piza. La primera la adquirió en 500 pesos y la segunda en 2.300 pesos, unificándolas con el terreno que ya poseía para conformar una sola finca de aproximadamente 18.000 m², valorada en aquel momento en 5.000 pesos.
Según los documentos de la época, la propiedad se ubicaba en el “Barrio La Laguna”, llamado así porque a finales del siglo XVIII existía allí una laguna artificial —conocida primero como “Pozo de Villanueva” y luego simplemente como “La Laguna”— que marcaba el límite oriental de la ciudad de San José y abarcaba los terrenos actuales del Parque Morazán, el Edificio Metálico y los linderos del Parque España.
El establecimiento de la Fábrica Nacional de Licores, la posterior llegada de la Estación del Ferrocarril al Atlántico y el desarrollo urbano experimentado por la capital durante las últimas décadas del siglo XIX —sumados a la tranquilidad del sector— motivaron a prósperos cafetaleros, inmigrantes y comerciantes a elegir este lugar para levantar sus viviendas. Algunos construyeron casas de adobe y bahareque, mientras que los más adinerados erigieron suntuosas residencias de ladrillo o barro cocido, dando origen al Barrio La Laguna y a la posterior construcción del Parque Morazán.
En 1894, don Julio vendió el terreno con la casa incluida a Lucile Duval y St. Clair (también conocida como Lucile Brealey Duval). En 1925, en su condición de única heredera declarada en la mortual de Lucile, su hija Muriel Morales Duval se adjudicó los bienes de la sucesión, pasando a ser la propietaria por herencia. Muriel se casó con Maximiliano Gurdián Rojas, y en 1968, junto a sus hijos, conformaron la sociedad “Las Acacias S. A.”, que asumió la titularidad del inmueble. A inicios de los años 2000, la propiedad fue adquirida por los dueños del Hotel El Rey (ubicado al costado este, cruzando la calle), funcionando durante varios años como restaurante y casino.
Por su alto valor arquitectónico, fue declarada Patrimonio Histórico-Arquitectónico mediante el Decreto N.º 28475-C del jueves 16 de marzo de 2000.
Las Acacias está construida con elementos decorativos propios del desarrollo industrial de la época, el cual impulsó la producción en hierro de piezas como cresterías, barandales y frisos. Su arquitectura es una interpretación nacional de la influencia victoriana de finales del siglo XIX, levantada en la década de 1920 con la particularidad de ser simétrica. La edificación es muestra del buen gusto y la sobriedad en la selección de materiales y elementos decorativos, tales como vitrales, marcos de puertas, ventanas y herrería, constituyendo un hito de acompañamiento al entorno del Parque Morazán.
La casa es espectacular y destacan de manera especial sus acabados interiores. Mención aparte merecen sus lámparas: seis en total, cada una con un diseño único. El pequeño jardín frontal es muy hermoso —aunque estaba algo descuidado— y luce dos leones de mármol que, según parece, pertenecen en realidad a la casa vecina y serán trasladados a su emplazamiento original en el futuro. Un reloj muy particular, la figura del caimán, los pisos, cielorrasos, puertas, ventanas y la entrada trasera enriquecen el conjunto. Destaca también un precioso vitral que en su base exterior exhibe cinco figuras, resaltando la central con las iniciales MG, presumiblemente en referencia a Max Gurdián. En el exterior sobresale la fachada con su verja de hierro y, en el costado este, un muro perimetral de baja altura rematado también en verja.
Hay muchísimos detalles dignos de admirar; casi todo en la edificación tiene un valor especial. Una casa con tanta historia y belleza arquitectónica que valió totalmente la pena haber recorrido y documentado por dentro.
La Casa Las Acacias formó parte, junto a la Casa Lindo, del Centro Cultural Key Largo, un espacio de proyección artística que albergó variadas actividades abiertas al público. Durante mi visita, toda la casa funcionaba como galería con obras en salas y pasillos, destacando cuadros de Alonso Pereira, Iliana Cubero, Einsten Solano, Róger Zamora y Ángela Fdez-Rufete, entre otros expositores de la Exposición Internacional 2024.
Tuve la suerte de que, el día de mi recorrido, una de las salas albergaba la exposición “San José en la época Victoriana”, organizada por Momentos con Historia, un colectivo y revista urbana dedicada a la divulgación cultural. El recorrido guiado tuvo un costo de dos mil colones que valieron enteramente la pena. En la galería de fotos adjunta comparto imágenes de la mayoría de estos detalles.
En los anexos incluyo un texto sobre el estilo victoriano en arquitectura, y otro sobre la época victoriana, ambos preparados con la ayuda de la IA y que revisé antes de copiarlos.
Galería (incluye imágenes de la exposición victoriana)
Anexo 1
El estilo victoriano en arquitectura
Explorando la opulencia y la elegancia
El estilo victoriano en arquitectura es un testimonio duradero del esplendor y la grandeza de la época victoriana, que abarcó el reinado de la Reina Victoria del Reino Unido desde 1837 hasta 1901. Caracterizado por su opulencia, ornamentación exuberante y diversidad de influencias, el estilo victoriano ha dejado una marca indeleble en paisajes urbanos en todo el mundo, especialmente en Gran Bretaña, Estados Unidos, Canadá y Australia. Desde majestuosas residencias hasta edificios públicos imponentes, el estilo victoriano refleja una época de prosperidad, innovación y cambio social.
El estilo victoriano emergió en un período de gran transformación en la arquitectura británica, influenciado por una variedad de estilos previos y corrientes artísticas. Las influencias neogóticas, neoclásicas y renacentistas se fusionaron para crear una estética única que reflejaba los valores y aspiraciones de la época. La Revolución Industrial también desempeñó un papel crucial en el desarrollo del estilo victoriano, al proporcionar nuevos materiales de construcción y tecnologías que permitieron la creación de estructuras más grandes y elaboradas.
Una de las características más distintivas del estilo victoriano es su énfasis en la ornamentación y la decoración detallada. Las fachadas de los edificios victorianos suelen estar adornadas con elementos decorativos como molduras, cornisas, frontones, columnas y relieves esculturales. Los tejados suelen ser empinados y puntiagudos, a menudo con torretas, almenas y mansardas. Las ventanas son otro elemento destacado del estilo victoriano, con arcos elaborados, tracerías y vitrales que añaden un toque de elegancia y color.
El estilo victoriano se aplicó a una variedad de tipos de edificios, desde residencias privadas hasta edificios públicos y comerciales. Las casas adosadas victorianas, conocidas como «terraced houses» en inglés, son un elemento común en muchas ciudades británicas, con fachadas uniformes y elegantes detalles arquitectónicos. Las mansiones victorianas, por otro lado, son símbolos de opulencia y estatus social, con grandes salones, techos altos y jardines exuberantes. Los edificios públicos victorianos, como estaciones de tren, ayuntamientos y bibliotecas, son monumentos impresionantes que reflejan el orgullo y la prosperidad de las comunidades locales.
Aunque la época victoriana llegó a su fin hace más de un siglo, su legado arquitectónico sigue siendo relevante en la actualidad. Muchos edificios victorianos han sido restaurados y preservados como parte del patrimonio cultural de sus respectivas comunidades, mientras que otros han sido adaptados para nuevos usos en el siglo XXI. El estilo victoriano también ha dejado una marca indeleble en la arquitectura contemporánea, con arquitectos y diseñadores que continúan inspirándose en sus formas, detalles y principios estéticos.
El estilo victoriano en arquitectura es un testimonio perdurable del esplendor y la elegancia de la época victoriana. Con su énfasis en la ornamentación, la opulencia y la diversidad de influencias, el estilo victoriano sigue siendo una fuente de inspiración y admiración para arquitectos, diseñadores y amantes de la historia.
Anexo 2
La época victoriana
Una era de contrastes y cambios
La época victoriana, que abarca el reinado de la Reina Victoria del Reino Unido desde 1837 hasta 1901, es una de las eras más fascinantes y complejas de la historia británica. Este período está marcado por una serie de contrastes y cambios significativos que han dejado una huella indeleble en la sociedad, la política, la cultura y la economía no solo en Gran Bretaña, sino también en todo el mundo occidental.
La era victoriana fue testigo de la Revolución Industrial en pleno apogeo. La introducción de nuevas tecnologías y métodos de producción dio lugar a un rápido crecimiento económico, transformando a Gran Bretaña de una sociedad predominantemente agrícola a una potencia industrial líder. Ciudades como Londres, Manchester y Birmingham se convirtieron en centros de actividad industrial y comercial, atrayendo a miles de personas en busca de empleo en fábricas y minas. Sin embargo, este crecimiento económico también generó una brecha entre ricos y pobres, con condiciones de trabajo inhumanas y una pobreza generalizada entre la clase trabajadora.
Durante la era victoriana, Gran Bretaña experimentó una expansión sin precedentes de su imperio. A través de la colonización y la conquista, el Imperio Británico se extendió por todo el mundo, desde la India hasta África y América. Esta expansión imperial no solo impulsó el comercio y la influencia británica en el escenario mundial, sino que también dio lugar a conflictos y tensiones con otras potencias europeas. El nacionalismo también se fortaleció durante este período, alimentado por el orgullo imperial y la glorificación de la grandeza británica.
La época victoriana también se caracterizó por una estricta moralidad y valores sociales conservadores. La religión, especialmente el anglicanismo, desempeñó un papel central en la vida cotidiana de la gente, y se promovieron valores como la virtud, la rectitud y el deber. La familia nuclear era la piedra angular de la sociedad victoriana, y se esperaba que hombres y mujeres desempeñaran roles claramente definidos y complementarios en el hogar y la sociedad. Sin embargo, esta aparente moralidad también ocultaba una serie de contradicciones y problemas sociales, como la hipocresía sexual y la represión de la sexualidad.
La era victoriana fue testigo de importantes avances en ciencia y tecnología. El desarrollo de la teoría de la evolución por Charles Darwin revolucionó nuestra comprensión del mundo natural, desafiando las creencias religiosas tradicionales sobre la creación. La Revolución de la Comunicación también tuvo lugar durante este período, con la invención del telégrafo y el teléfono, que acortaron las distancias y facilitaron la comunicación a larga distancia.
La época victoriana fue un período prolífico en términos de literatura, arte y cultura. Autores como Charles Dickens, Charlotte Brontë y George Eliot produjeron algunas de las obras más influyentes de la literatura inglesa, explorando temas como la injusticia social, la pobreza y el cambio social. El arte victoriano abarcó una amplia gama de estilos y movimientos, desde el realismo social hasta el impresionismo, reflejando la diversidad y la complejidad de la sociedad de la época.


















