Garabito

Rey Garabito

En el año 1524, el capitán español Francisco Fernández de Córdoba fundó Villa Bruselas, y la situó entre los ríos Aranjuez y Guacimal. En los documentos de la época sobre Bruselas, tenemos la primera mención del Capitán Andrés Garabito, porque éste español quedó por un tiempo al mando de dicha población, que fue despoblada poco tiempo después, por orden del propio Fernández de Córdoba, quien se rebeló contra su jefe Pedrarías Dávila (Pedro Arias Dávila); este, sin embargo ordenó repoblarla en el año 1526, pero luego el Capitán Diego López de Salcedo ordenó destruirla, orden que llevo a cabo Andrés Garabito.

Cuando los españoles llegaron a Costa Rica nuestro país estaba regido por el sistema de cacicazgos; es decir, un cacique gobernando a un grupo de indios; estos constituían una tribu. Lo primero que intentaron hacer los españoles conquistadores fue conseguir el sometimiento de los caciques, cosa que lograron en muchos casos. Sin embargo, un cacique muy poderoso por la extensión de sus dominios dentro y fuera del Valle Central, se reveló contra los españoles y a lo largo de muchos años se constituyo en el principal obstáculo para la conquista definitiva de Costa Rica.

Este poderoso cacique, jefe de los huetares (también puede escribirse “güetares”) pasó a la historia con el nombre de Garabito -algunos lo escriben “Garavito”-, nombre, precisamente, del capitán antes mencionado, quien se entrevisto con el jefe indio en un lugar cerca del actual San Mateo, llamado en tiempo de la Conquista Valle del Coyoche (del tarahúmar coyochi, lugar de coyotes) por lo que se menciona en ocasiones a Garabito como ”Rey del Coyoche”. Pero los dominios de Garabito iban desde las tierras del actual San José hasta la costa del Pacífico y se extendían quizás a la vertiente del Atlántico, donde gobernaban una zona los indios Botos, enemigos del Rey Huetar.

Dentro de los dominios de Garabito estaban las tribus de los Tices y los Catapas, cuyo territorio se extendía por los lugares conocidos hoy como Grecia y Alajuela. Otros pueblos sometidos a Garabito eran los de Abacara, Chucasque, Cobobici, Cobux, Yurustí (nombre de un cacique), Barva, y otros. Como se ve, Garabito eran un gran jefe, por lo cual no parece correcto a algunos historiadores la versión de que su nombre fuera tomado del Capitán español; porque no es verosímil que un jefe poderoso y rebelde adoptarse el nombre del enemigo. Lo más probable, señala don Carlos Gagini, es que Garabito sea del tarahúmar garabee o garabi, superlativo de gara, bueno tal vez el mejor. En efecto, Garabito fue el mejor.

El lugar exacto donde residía Garabito a la llegada de los españoles no se ha determinado; podría ser el actual San Ramón, porque un documento antiguo cita que “el río Grande viene de Garabito”; o que en la amplitud y libertad de sus dominios, se ubicara en diferentes sitios. Como Garabito le hacía la guerra a los Botos del Atlántico (región de San Carlos), lo probable es que viviera cerca de esta región. La esposa de Garabito, Biriteca, era muy amada por su señor; dicen las crónicas que esta india fue mujer muy bella; los españoles recurrieron en cierta ocasión a su captura, para someter al Rey Huetar, sin embargo, antes de esto ocurriendo muchos hechos violentos.

En lo que llamaban los españoles “La Provincia de Garabito” se llevaron a cabo numerosos encuentros entre los conquistadores y los hombres del Cacique Garabito. En el año 1560 fue nombrado Juan de Caballón, joven abogado español, residente en Guatemala, para llevar a cabo la conquista de Costa Rica. Se asoció con el padre Juan de Estrada Rávago; y en 1561, con 90 soldados y muchos caballos, vacas, cerdos, cabras y bastimento, llegó hasta las cercanías del actual río Ciruelas, en donde pobló la ciudad de Garcimuñoz, en los llanos de Turrúcares, y luego fundó la Villa de los Reyes, en Santo Domingo (Orotina actual) y el puerto de Landecho, en Tivives.

Juan de Caballón trató de someter al Cacique Garabito y lo consiguió mediante el uso de la fuerza; el Rey Huetar fue hecho prisionero, pero logró escapar con astucia ya que fingió estar sometido al dominio del español y este le quitó la vigilancia. Entre, tanto, la campaña para conquistar Costa Rica en forma definitiva siguió adelante, y fue así como Garabito, ya de nuevo al frente de una tropa de indios de más de 2000, se entero que llegaban refuerzos para los españoles y atacó por sorpresa, con lo cual logró derrotar a un contingente que venia desde Nicaragua. Enterado de este descalabro español, Juan de Cavallón ordenó a su capitán Ignacio Cota marchar con gente armada al Valle del Coyoche con el fin de someter a Garabito.

Garabito había abandonado Coyoche y emprendió la marcha hacia el Landecho, el puerto por donde suponía que llegarían refuerzos para los españoles, Ignacio Cota interrogó a las mujeres únicas, personas que encontró en el pueblo de Garabito, y por la fuerza interrogó entre otras a Biriteca, la esposa de Garabito, y así pudo seguirle las huellas al cacique y su gente. Después de varios días, los españoles dieron alcance a Garabito y se entablo un combate, el cual, por contar con mejores armas ganaron los españoles pues los indios luchaban con arcos y flechas. Garabito se retiró de nuevo a las montañas.

En vista del fracaso de su misión, el capitán Cota le propuso a su jefe Juan de Cavallón el ardid de capturar a Biriteca la esposa de Garabito, con el fin de que este se rindiera ya que era de esperar tal acción pues el cacique amaba a su mujer, para tal fin encomendaron al Capitán Antonio Pereyra, un hombre alto, nervudo, que marchara al lugar donde Cota había interrogado a Biriteca. Logró consumar sus designios al capitán Pereyra, pues sorprendió en una cacería a Biriteca y la trajo a Garcimuñoz. Sin embargo, como pasaba el tiempo y el poderoso Rey Huetár no se presentaba a negociar por su esposa, Cavallón envió una expedición a buscarlo. Hubo un encuentro entre indios y españoles y estos lograron capturar un jefe que les dijo era Garabito, jubilosos lo trajeron a Garcimuñoz, pero resulto ser un subalterno del cacique que se prestó al ardid.

En Garcimuñoz los españoles mantuvieron prisionera a Biriteca, lo que no produjo ningún tipo de encuentro entre el Rey Huetár y los españoles. Sin embargo, enterado el indígena de otra expedición ordenada por el jefe español en su contra, decidió atacar la propia Garcimuñoz. Garabito era un jefe no solamente poderoso por el gran territorio y los muchos indios que dominaba, sino por su astucia y valentía. Cuando atacó Garcimuñoz, los españoles se sorprendieron y el Jefe Cavallón solamente logro ubicar sus tropas para repeler el ataque desde mejores posiciones, lo que permitió a Garabito liberar a su amada Biriteca. Después de este episodio, Juan de Cavallón no salió en persecución del caudillo indio pues preparaba viaje a Guatemala, a informar a la Audiencia del resultado de su empresa de conquista.

De nuevo en sus dominios, Garabito logró la captura de un soldado español, el cual, luego de someterlo a interrogatorios y de amenazarlo con ajusticiarlo, o sea la misma suerte que corrió ante Cavallón el indio impostor, le dijo al Cacique que el capitán preparaba viaje a Guatemala. Garabito decidió atacar a Cavallon durante su travesía por el territorio que dominaba el cacique, así lo hizo, ya que mediante una emboscada atacó a los españoles con la fiereza que le era característica. Sin embargo, los soldados españoles se defendieron con valentía, inclusive algunos aseguran que Cavallón y Garabito pelearon cuerpo a cuerpo; sin embargo, los españoles lograron salir del trance y marcharon a Guatemala. Hubo algunas bajas de los dos bandos: Garabito de nuevo se refugio en sus montañas.

Un nuevo capitán español, don Juan Vázquez de Coronado, Alcalde Mayor de Nicaragua, recibió la misión de continuar con la conquista de Costa Rica. Vino acompañado de 80 hombres, y se encontró con una sublevación general de los indios sometidos por Cavallón. Pero Vázquez, hombre de buen corazón, logró dominar a la mayor parte de los caciques levantiscos, solamente el Rey Huetar Garabito no hizo las pases con los españoles. Por este motivo el conquistador dio la orden de guerra sin tregua contra Garabito, el cual estaba en sus escondites, probablemente por la zona norte, el San Ramón actual, donde en la época moderna se han descubierto tumbas con numerosas evidencias de la cultura Huetar en la región.

Don Juan Vázquez de Coronado, a pesar de sus esfuerzos y de una conducta poco severa -si la relacionamos con la de otros conquistadores- hacia los indios, decidió terminar con la rebeldía de la provincia de Garabito, la más numerosa del territorio de Costa Rica. Para poder capturar al Rey Huetar, los españoles instruyeron un proceso, en el cual el jefe indio rebelde fue condenado a muerte. Garabito fue condenado en ausencia y sin defensa, hechos que le dieron al proceso las características de una total injusticia. Sin embargo, el Alcalde Mayor dio por buena la causa y envío a dos subalternos suyos, el capitán Francisco de Marmolejo y el maestro de Campo Juan del Valle, quienes con una tropa bien armada, salieron a perseguir al rey indómito Garabito.

Muchos años de lucha y sacrificio, además del peso propio de la edad, cargaba sobre sus espaldas el rey Garabito. No obstante logro mantenerse a distancia de los españoles del Valle y Marmolejo; y no solo esto, sino que cuando el hábil estratega indígena lo creyó conveniente, ataco a sus perseguidores y les propino una nueva derrota, ya que cayeron en el combate varios españoles; los jefes, instruidos al respecto por Vázquez de Coronado para no perder muchos soldados, optaron por escapar hacia Garcimuñoz. Mientras tanto, el Alcalde Mayor, quien fue nombrado por el Rey años después, adelantando a Costa Rica, estaba muy interesado en continuar su conquista y entonces decidió hacer su expedición a las tierras de los Quepos y los Coutos; dejó al mando en Garcimuñoz al Capitán Antonio Pereyra.

En el año 1563 una tropa al mando del capitán Antonio Pereyra marchó nuevamente hacia los dominios del Rey Huetar, a fin de aprehenderle de ser posible. Garabito se dio cuenta, y como ya estaba viejo y no quería más encuentros, uso la táctica que en ocasión anterior había utilizado con el propio Vásquez de Coronado: un sustituto. En efecto, otro indio se ofreció a suplantarle, y se puso el penacho del jefe. Los españoles no conocían a Garabito, razón por la cual cayeron en el ardid. Pero la Cacica de los Botos -entre los indios también había mujeres jefes- se prestó para identificar a Garabito, con lo cual se descubrió la mentira. El capitán Pereyra se disgusto muchísimo y ordenó nuevos intentos para capturar al viejo cacique, pero no lo consiguió.

Los años pasaron, la conquista de Costa Rica siguió adelante y Garabito, viejo y cansado, continuó rebelde, pero ya sin voluntad ni hombres suficientes para causarle molestias a los españoles. Con los años y durante la gobernación de Alonso Anguciana, Garabito se instaló, calladamente en el valle del Coyoche, también llamado Valle de La Cruz por los españoles. Sin embargo, alguien se dio cuenta y corrió a contárselo al Gobernador, quien de inmediato ordeno que le llevarán al viejo e indómito cacique ante su presencia. Garabito no opuso resistencia, llegó y se sometió a los españoles, incluso fue bautizado. Luego se regreso a Coyoche, en donde vivió hasta su muerte. En este lugar hubo una población numerosa, pero al paso de los años, y por ser un lugar insano según las crónicas prácticamente desapareció el pueblo. Sin embargo, aún perdura el nombre del Rey Huetar, en el mismo sitio, que los españoles llamaron Santa Catalina de Garabito, y la leyenda ronda la muerte de los vecinos quienes señalan “el lugar donde vivió Garabito”. Así termino su vida el más indómito cacique de nuestras tierras, el Cacique Garabito.

Estatua del rey Garabito en el parque José Martí de Orotina. Costa Rica

Estatua del rey Garabito en el parque José Martí de Orotina, Alajuela

Busro del Rey Garabito

Busto del rey Garabito en el Parque de los Beneméritos en San José.

Documento escrito por Miguel Salguero Zúñiga, basado en informaciones de “Los Aborígenes de Costa Rica” de Carlos Gagini, “Historia de Costa Rica” de Carlos Alfaro, “Garabito, el Rey indómito” de Juan Ramón Gutiérrez, “Cartilla Histórica de Costa Rica” de Ricardo Fernández Guardia: y en la tradición oral.


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