Himno Nacional

Himno Nacional de Costa Rica

Su música data del mes de junio de 1852. Fue creada para tocarse durante la administración del general Juan Rafael Mora Porras, para la visita de las misiones diplomáticas de Gran Bretaña y Estados Unidos, que llegaron al país. El presidente encargó a su hermano José Joaquín que organizara los actos protocolarios, que incluían naturalmente la ejecución de los himnos nacionales de los países participantes. Don José Joaquín solicitó al joven joven músico Manuel María Gutiérrez, director de la banda militar de San José que compusiera la música de un Himno Nacional para Costa Rica. Al mediodía del 11 de junio de 1852, dicha banda dejó oir por primera vez las notas de nuestro Himno Nacional. La música tuvo que esperar 127 años para su oficialización, y no fue sino hasta setiembre de 1979 siendo presidente Rodrigo Carazo, que se promulgó el decreto respectivo.

La Letra del Himno Nacional es de 1903, en la presidencia del Lic. Ascención Esquivel. Su elección fue producto del fallo de un jurado en un concurso que buscaba dotarlo de letra. El Gobierno estableció un premio de 500 colones para el autor de la letra ganadora. El 24 de agosto el jurado otorgó el premio al joven poeta José María “Billo” Zeledón, quien firmó con el seudónimo de Campesino. El 15 de septiembre de 1903 fue la primera vez que se entonó.

Portada de la primera edición del Himno Nacional

Portada de la primera edición del Himno Nacional

Partitura Himno Nacional

Partitura Himno Nacional

Escuchar Himno

Letra de José María Zeledón B.
Música de Manuel María Gutiérrez

Noble patria, tu hermosa bandera,
expresión de tu vida nos da;
bajo el límpido azul de tu cielo
blanca y pura descansa la paz.

En la lucha tenaz de fecunda labor
que enrojece del hombre la faz,
conquistaron tus hijos -labriegos sencillos-
eterno prestigio, estima y honor (bis).

¡Salve, oh tierra gentil!
¡Salve, oh madre de amor!.

Cuando alguno pretenda tu gloria manchar,
verás a tu pueblo, valiente y viril,
la tosca herramienta en arma trocar.

¡Salve, oh patria!, tu pródigo suelo,
dulce abrigo y sustento nos da;
bajo el límpido azul de tu cielo,
¡vivan siempre el trabajo y la paz!

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