Los Baños Públicos

Los Baños Públicos

Los baños públicos, un servicio a la comunidad

En el año 1896, Manuel Arguello de Vars presentó a la Municipalidad de San José una solicitud para el establecimiento de unos baños de natación en su propiedad localizada en el «…alto de la Estación…» (21). El proyecto contemplaba que las instalaciones a construirse captarían el agua de los tanques de la cañería colindante. La municipalidad demostró cierto interés y solicitó presentar los planos respectivos, con el objetivo de realizar el estudio de la propuesta por parte de una comisión.

El proyecto no se realizó en ese momento. Posiblemente una de las consideraciones que pesaron más en su contra, tuvo que ver con el deficiente suministro de agua, que ya experimentaba la cañería para abastecer adecuadamente la ciudad. Y un proyecto de este tipo implicaba el desvío y la utilización de un caudal de agua prioritario para el consumo humano. Sin embargo, la idea no fue desechada por el concejo capitalino, pero tendría que esperar casi diez años.

En 1904, la municipalidad se abocó a la reforma integral del sistema de cañerías, para lo cual suscribió un fuerte empréstito en el extranjero. Como parte de este plan, el municipio decidió retomar el viejo proyecto presentado años atrás, por Arguello de Vars, con la diferencia de que ahora sería de carácter público. Dado el interés, la municipalidad se propuso adquirir los terrenos aledaños a los tanques de la cañería. Para ello se ofreció a Mariana vda. de Arguello la suma de 11.000 colones por la compra de la propiedad, que medía 7.134 metros cuadrados (22). El domingo 6 de agosto de 1905 se realizó la inauguración de las instalaciones que por muchos años se conocieron como «…baños públicos o municipales» (23). Estos prestaron un servicio en dos modalidades: piscinas de natación y duchas para el aseo personal. Se creó un reglamento de uso que estableció la normativa y fijó los precios para los bañistas.

El complejo de los baños públicos se componía de tres piscinas, una para varones, de unos 12×8 metros; otra para mujeres de 8 x 6 metros y la última para niños con una dimensión de 4 x 4 metros, cumpliendo a inicios del siglo XX, una función recreativa en la capital. Existía además, un edificio grande de ladrillo, dedicado a duchas, con una sección para cada sexo. Los usuarios de los baños eran generalmente personas humildes y pobres que carecían del servicio de agua a domicilio, por lo que recurrían a este sitio algunos días a la semana, para lavar sus «costras» (24). También se construyó un pabellón de forma rectangular, con una estructura de madera, sin paredes y con cubiertas de láminas de zinc. Esta área era conocida como «Sección de Gimnástica», estando provista de una serie de estructuras fijas en metal para realizar ejercicios. Todas las instalaciones se localizaban en medio de un gran potrero, con algunas áreas arboladas.

En un espacio aledaño a los baños públicos hubo un polígono de tiro, en donde los soldados de los cuarteles Bellavista y de Artillería realizaban prácticas militares con piezas de artillería que eran transportadas hasta ese sitio en carretas.

Los baños municipales funcionaron ahí hasta fines de la década de 1930, cuando la administración de León Cortés Castro (1936-1940), decidió construir en el sitio un edificio que se destinaría a hospital de maternidad y que se llamaría «Casa de la Madre y el Niño». Sin embargo, con la creación del Seguro Social en la década de 1940, al concluirse el edificio se decidió convertirlo en una Clínica Central, siendo bautizada en la década de 1970 con el nombre de Hospital Dr. Rafael Angel Calderón Guardia.

Tomado de “El Patrimono histórico-arquitectónico y el desarrollo urbano del distrito Carmen de la ciudad de San José”. MCJD, Dirección Geernal de Cultura, Centro de Investigación y Conservación del Patrimo0nio Cultural. 2000. Gerardo A. Vargas y Carlos Ml. Zamora.

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