La Casa de Cecilio Vernor Lindo

La casa de Cecilio Vernor Lindo

Declarada por el Estado patrimonio histórico y arquitectónico. Hoy día es el Bar Key Largo y posiblemente donde estén los restos de Mr. Lindo está retumbando la tumba, y no creo que sea por querer compartir de las risas y alegría de las muchachas que todas las noches están ocupando sus antiguas habitaciones.

Tampoco creo que los jóvenes que ocupan hoy día, esa antigua residencia conocieran del joven jaimaquino que construyó esa edificación, porque de la memoria urbana ya casi están borrando esa historia.

Mr. Lindo, tiene un capítulo en la historia económica del país, además de ser un emprendedor ejemplar.

Cuando Mr. Keith tomó a su cargo la construcción del Ferrocarril, trajo algunos inmigrantes de su confianza que estuvieran capacitados para las rudas faenas que la empresa exigía. Entre ellos vino Cecilio Vernor Lindo.

Originario de Kingston Jamaica sin otro bagaje que sus 18 años y su amor al trabajo. Se le confió el puesto de pagador, con un sueldo de 40 pesos costarricenses por mes para que se encargara de entregar el salario a los peones ocupados en la construcción del ferrocarril.

La función resultaba penosa y peligrosa por:

• la responsabilidad y riesgo en el manejo de mucho dinero.
• por pagar directamente a gente de toda calaña,
• pagar en sus lugares de trabajo con un clima tropical húmedo y lluvioso.
• andar entre suampos y selvas, enfrentarse o esquivar fieras o alguna especie animal que ponía en peligro la vida humana.
• atravesar lugares insalubres propensos para adquirir alguna enfermedad (donde él padeció de fiebre amarilla).

El joven pagador Lindo, ni se afligió ni se aflojó en su ardua tarea. Siempre metódico, ahorró lo posible. Aún con su bajo sueldo.

Por su espíritu emprendedor y valeroso, le propuso a Mr Keith que le vendiera con facilidades de pago, el modesto Comisariato que había en Matina, ya que deseaba dedicarse al comercio.

Por aquellos días el Presidente Soto estableció la Ley del Cuádruplo, mediante la cual cada peso costarricense debía estar respaldado por veinticinco centavos criollos de plata blanca.

Las implicaciones económicas de esa ley, de acuerdo a la fuente consultada “Historia Ferrovial de Costa Rica” describe:

“entonces vino a robustecerse la producción agrícola y que, con siete pesos costarricenses, hízose posible adquirir en nuestro mercado cinco dólares, o sea, al 140 de cambio”.

Como era urgente darle al Banco de la Unión el stock necesario para esa emisión, y había que traer del puerto los doscientos cincuenta mil pesos en plata, que venían acuñados por troqueles norteamericanos, se comisionó al joven Lindo para que condujese tan valioso cargamento hasta la capital, desafiando todos los peligros del trayecto. Unos trechos en carro, otros en mula y los demás a pie pasó Mr. Lindo con los $ 250.000.00 por las montañas del Atlántico, hasta que logró llegar a San José y depositarlos en el Banco que tanto los ansiaba para movilizar sus billetes.

Este viaje, que ahora no es mayor problema, pero en esa época constituía una proeza, atrajo sobre Mr. Lindo muchas miradas de simpatía y el mismo Mr. Keith no tuvo entonces inconveniente en venderle a luengos plazos el Comisariato de Matina.

Al señor Lindo le bastó ese pequeño Comisariato de Matina para llegar a mover todo el comercio de nuestra zona caribeña; establecerse con almacenes en Limón y en diferentes lugares de la línea y prestarle dedicación al negocio bananero hasta construir un ferrocarril en sus propias fincas —el de Indiana— contratar grandes barcos para poder exportar la enorme cantidad de fruta que producía y extender el radio de sus negocios hasta Jamaica.

Curiosa y misteriosa coincidencia: el 24 de abril de 1889 Mr. Lindo recibió el primer cheque de cuarenta pesos costarricenses que le librara Mr. Keith para satisfacerle el sueldo de Pagador del Ferrocarril; y el 24 de abril de 1909 —a los veinte años justos— el mismo Mr. Lindo vino a recibir, también de Mr. Keith, un cheque por valor de cinco millones de dólares para cancelarle la venta de sus empresas bananeras en Costa Rica, que cubrían entonces veinticinco mil hectáreas y arrojaban una cosecha anual de cinco millones de racimos.

Con esos cinco millones de dólares el señor Lindo dispuso:

• adquirir fincas de café y azúcar en la región comprendida en Quebrada Honda (la antigua Hacienda María del General Tinoco, ¿será el origen del Azúcar María?), y El Chis (hacia al Este de Turrialba);
• consagrarse con su hermano don Stanley Lindo al cultivo de catorce millas cuadradas de terreno. Hombre de coraje para la brega, se mostró siempre adverso al conformismo;
• establecer con los señores Ernest y Cochenour el Ingenio de los Ángeles;
• transformar todas las fincas que iba comprando en el Reventazón;
• montar beneficios magníficos para elaborar café y nuevos ingenios para refinar azúcar;
• poner tranvías para conectar tan vastas sementeras;
• edificar campamentos para acomodar higiénicamente los centenares de peones que llenan sus planillas;
• imprimir nueva vida a toda esa fértil región.

Todo el dinero que ganó en Costa Rica, gracias al comercio y al banano, lo ha invertido en Costa Rica, con tan asombroso éxito, que ya las últimas estadísticas (1934) le asignan a la Casa Lindo Bros. el primer puesto entre los productores de café —25000 sacos por año— y el primer puesto también entre los azucareros, como que envía a los mercados el cincuenta por ciento de todo el azúcar que se cosecha en nuestro país.

James Ramsay MacDonald Político británico dos veces Primer Ministro del Reino Unido, al conocer la historia de Mr. Lindo dispuso venirse con él a Costa Rica y ser su huésped de honor durante cortos días.

“Cuando el expreso se detuvo en Matina, el ilustre Jefe Laborista fué conducido a un viejo y desvencijado casuchón donde aún se conservan algunos estantes revestidos por la telaraña, un tosco mostrador y el primitivo rótulo que dice:

“Comisariato. Lindo Bros.”

“Aquí comencé a trabajar independientemente”, le observó Lindo a McDonald.

Horas después recorrieron las fincas de Juan Viñas donde el cañaveral y el cafeto se pierden en un horizonte obscurecido por el humo de los ingenios; y al llegar la tarde, entraron en la residencia señorial de multimillonario que tiene don Cecilio frente al Parque Morazán.

Acomodado el Premier de Inglaterra en una confortable silla de piel de Rusia, que descansaba al fondo de la regia alcoba, le dijo a Mr. Lindo:

“Estoy pensando en aquellos mostradores de Matina… y en aquella triste barraca donde Ud. hubo de sudar la fiebre amarilla.

No hay duda: Ud. es de los míos; porque ha sabido como yo, triunfar con la voluntad.”

En eso sonó un gong de plata, para anunciar el banquete…

NO OLVIDEMOS NUESTRA HISTORIA

En la Juan Rudín había un cartel que decía “CONOCIENDO BIEN LA PATRIA SE LE AMA MUCHO MAS”.

La casa
 
El inmueble que ocupa actualmente el Bar Key Largo, en la ciudad de San José, es una edificación relevante de estilo victoriano construida a fines del siglo XIX, utilizándose el ladrillo para su fachada, y el bahareque francés y madera para su interior, técnica tradicional en desuso. Además de su gran valor arquitectónico posee valor urbanístico de conjunto, pues se encuentra en la zona del Parque Morazán en cuyo entorno se localizan otras edificaciones de carácter patrimonial. También es representativa de la arquitectura residencial para uso de la clase dominante de la época.
 

Tomado del libro “Historia Ferrovial de Costa Rica” (Primera parte) escrito por Joaquín Fernández Montufar escrito en 1939. Adapatado por Luis Gerardo Zumbado.

Comentar en Facebook

comentarios

Este sitio utiliza cookies. Conozca más sobre las cookies