Camilo Rodríguez Chaverri

los_poemas

Hay algo mágico en los libros viejos.

Me gusta andar en las librerías de libros usados, gastarme unas horas entre sus estantes, perderme en el olor añoso de los clásicos, devolverme en el tiempo con un libro entre las manos…

Me he topado con tesoros. Y juro que hay misterios detrás de los libros, hilos comunicantes que no conocemos pero intuimos. Gente que ha sido especial para mí, me ha dejado secretos regalos en las librerías de obras usadas.

En “El Erial”, que es la más antigua de estas “compra-ventas” de libros, tienen hasta talleres de encuadernación. Libros que estaban a punto de morir vuelven a la vida.

De cada taller, salen los libros como pinochos, como criaturas que encuentran un respiro en medio de la nada.
Pues bien, un sábado en que visité “El Erial”, había un taller de encuadernación.

Ahí vi un libro que me llamó la atención. Se llama “Los Poemas”, y es de la argentina María Elena Walsh.
Conocí la obra de esta poeta por influencia y apoyo de alguien que ya no está con nosotros, Aidé De Lev, actriz, amante de la poesía, quien fue fundamental en una época de mi vida.

Doña Aidé fue la primera persona que llegó un poema mío en radio. En una emisora que ya no existe. Después prologó uno de mis libros de poemas. Ella y la actriz y escritora María Bonilla me incluyeron en sus lecturas de poemas en actos públicos y en grabaciones.

Llego al libro pensando en doña Aidé. Lo abro. En la primera página dice, en letra como de maestra, tinta azul, a mano, “para Aidé de Lev, amante de la poesía y amiga, de María Elena Walsh”. La letra de la poeta me sobrecoge.

El libro de mi amiga, ya fallecida, llega a mis manos en “El Erial”.

Es un regalo y un cuento. Una herencia y un poema.

La magia que puede vivir con nosotros. La magia que vive.

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